Guicciardini Firenze

Notas históricas

Florencia, Firenze, Italia

El Palazzo Bombicci Pontelli entre el Lungarno delle Grazie y Corso dei Tintori.


En el potente y rico "Arte de la Lana" pertenecían los tejedores, los tundidores y los teñidores pertenecieron. No bastaba con tejer, hacía falta teñirla y tundir las piezas tejidas y estiradas.

Los artesanos florentinos eran hábiles tejedores, pero sobre todo eran perfectos tundidores y aún más excelentes teñidores.

Corso dei Tintori
Corso dei Tintori

El tinte era quizás la operación más delicada, por la belleza y solidez de los colores, que no debían ni alterarse ni "decolorarse", es decir perder el color con la luz del sol.

En los primeros tiempos, cuando el " Arte de la Lana " contaba con 200 talleres, los teñidores se dedicaban casi exclusivamente a teñir los tejidos, que el " Arte de Calimala " exportaba a todos los mercados italianos y europeos.

Cuando, más tarde el " Arte de la Seda " tomó la delantera los teñidores trataron de tener en el colorido de la seda los éxitos ya tenidos con los de la lana.

Se entiende, por tanto, como, dentro de las dos "Artes", primero de la lana y luego de la seda, los teñidores ocupaban un lugar de privilegio, poseyendo secretos celosamente ocultos y defendidos.

Era necesario tener a disposición muchísima agua; agua corriente para lavar, para desengrasar, para aclarar.

Por esto mismo las tintorerías fueron situadas a lo largo del Arno, con las cuencas bajo el nivel del río .

Durante y después de las catastróficas inundaciones de 1966, tuvimos la confirmación que " Corso dei Tintori " era realmente el que todavía era llamado así, porque en los sótanos, incluso de los palacios más señoriales, salieron, evidentísimas, cuencas y mantequeras usadas siglos antes por los artesanos laneros.

Cuándo todavía el río no iba acompañado por los cómodos “lungarni”, en sus orillas se encontraron las tomas del agua, con bóvedas y columnas, acequias y canales.

El agua del Arno, después de haber pasada por las tintorerías, era arrojada de nuevo sobre las calles sin alcantarillado, probablemente malolientes, pero abigarradas con los más variados colores.

Cómo alivio a su duro trabajo, los artesanos tenían, en la parte espiritual la predicación de los frailes franciscanos, en la parte intelectual las sagradas representaciones y los frescos de los pintores.

Finalmente, en la parte recreativa, los juegos que tenían lugar en la plaza, los tiovivos y las carreras a lo largo de las calles...

El pintor Rosso Fiorentino.

En el “corso” tenía su propio taller Rosso Fiorentino.

El pintor había amaestrado a una mona para que se descolgara sobre el emparrado del huerto adyacente de los frailes de Santa Croce para robar la gran uva de Sancolombano .

Dándose cuenta del latrocinio el guarda – cuenta Vasari - "sacudió el emparrado con tal fuerza, que hizo salir de sus hoyos las varas y las cañas, de suerte que el emparrado y el mono se cayeron encima del fraile".

(Bargellini - Le strade di Firenze - Bonechi 1978)
Guicciardini Firenze
CASAS DE VACACIONES
GUICCIARDINI FIRENZE

Lungarno delle Grazie, Florencia, Italia
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